Skip to content

Celebrando al Santo apócrifo: Jesús Malverde

by en 11/05/2012

Por Paola Mercado

Eran las 11 de la mañana cuando salí de mi casa, tomé el primer camión urbano que pasó en la esquina y me dirigí a la capilla de Jesús Malverde, ubicada en una cuchilla haciendo casi esquina con el edificio de Palacio de Gobierno de Culiacán, como ya es tradición en mi ciudad, esperaba llegar y encontrar una gran tumulto de gente a las afueras de la capilla. La misa oficial estaba programada a las 10 de la mañana y yo que a las 11.30 apenas estaba arribando pensé que sería ya muy tarde para presenciar semejante acto. Para mi suerte cuando llegué la misa estaba llegando a su final.

Como buena observadora, me acerqué lo más que pude, abriéndome paso a empujones entre la gente, hasta llegar casi al frente. He de confesar que con casi 22 años viviendo en Culiacán, ésta era la primera vez que yo asistía al recinto del bandido generoso, como suele llamarlo la gente. Viendo de frente a toda la multitud se encontraba el busto de Jesús Malverde y junto a él, un sujeto. Vestido con una capa como las que usan los padres de las iglesias, pero en lugar de las típicas señales religiosas, la espalda de la capa estaba bordada con un rostro del Santo Buchón, antes de iniciar la misa, se identificó con el nombre de Miguel González Téllez, quien dijo ser un padre que venía del templo de Virgen de Guadalupe, de Siláo Guanajuato, sinceramente dudo mucho que exista una padre católico al cual le permitan andar por ahí con la ceja depilada, pero sea como sea, el acto de fé al “ángel de los pobres” debía continuar y fue así como los presentes escucharon la santa misa y se continuó con el ritual.

Terminada la misa, como a todos los santos, se llevó el busto del Santo apócrifo al exterior de la capilla y ahí es en donde comenzó la fiesta, la familia Jiménez Carpinteiro, fue la encargada de dar el recorrido al santo por los alrededores del recinto religioso, en su camioneta, una Lobo del año, Jesús Jiménez y otros cercanos, entre jaloneos de los fanáticos que querían tocar la figura del santo y colocarle ofrendas,  se encargaron de colocar a éste sobre el cofre. “No importa si se ralla la pintura – grita eufórico Jesús- luego compramos otra, si Chuyito quiere”.

Le echan un chorro de agua en la cara, le colocan un sombrero de charro a la figura de Malverde y Jesús enciende la camioneta e inicia la procesión, y es que para el 3 de Mayo, en Culiacán, ya está haciendo calorón.

Hay que estar mojando constantemente al santo porque nadie quiere que con tanto sol  a nuestro bandido le de calor.

Apenas empieza la caminada y a menos de diez pasos dos bandas se unen a lenta marcha, cantando corridos y música norteñ; empieza a ambientarse la plebada. Cerveza, buchanas y una que otra cosa rara es lo que consume mucha de esta raza, mientras bailan al ritmo de la banda y entre una que otra rola le corean al santo unas porras.

Cualquiera que visite a Malverde en su día notará que como San Judas en la capital, existe cierto estilo que predomina entre sus fans; ropa estampada, escapularios, tatuajes con su imagen o nombre, rosarios de oro- swarovsky, y cualquier cosa que se le parezca habrá mas de dos iguales al andar.

María, lleva tatuado el rostro de Malverde en la espalda, dice que hace dos años la salvó de morir en un accidente, “se lo merece, cada año vengo a verlo para agradecerle el favor”. La gente que viene a la capilla cree fervorosamente en él y aseguran que todas las veces que le han pedido algo, éste siempre se los ha concedido.

La procesión continua y mientras la gente hace un rueda para bailar, se escucha a la banda cantar “hace tiempo que no venía a Culiacán, a visitar tu capilla y a venerar este altar, sabes que no podía por las broncas que uno trae“. Hay gente que viene hasta Culiacán de lugares como Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Estados Unidos y Colombia para pedirle a éste santo apócrifo que cuide de ellos, pedir por alguien o para agradecer por algún milagro concedido.

Más agua en la cara del santo y hasta tragos de cerveza se le acercan a dar, después de más una hora de santa marcha bajo el sacrilégico rayo del sol, el busto del santo finalmente vuelve a su lugar de origen, su capilla y así una vez más la fiesta continua dentro y fuera del lugar, cerrando la calle con las camionetonas y con las bandas a todo lo que da.

Después de semejante insolación me alejo caminando de la zona, satisfecha de lo que mi ser acaba de presenciar, me subo al camión, avanza y a lo lejos escucho aun sonar “Dejo mi suerte en tus manos, tu milagro generoso, yo volveré hasta el otro año por no ser tan encajoso, gracias por lo que me has dado y por ser tan milagroso“.

La iglesia se mantiene de las aportaciones voluntarias de los fieles y a lo largo de los años muchos lo han agradecido, ya que con las aportaciones la capilla se dedica a repartir despensas, juguetes y medicinas a quien se acerque a pedir la ayuda y es que 103 años de tradición no se han forjado solos.  

Anuncios

From → Foto reportajes

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: