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El cuarteto de Alejandría

by en 14/07/2012

 

Por Lily Martínez

 

“¿Por qué la gente no muestra más que un solo perfil a la vez?”

Justine

 

La serie El cuarteto de Alejandría se compone de las novelas Justine, Balthazar, Mountolive y Clea que fueron concebidas de 1957 a 1960 por el escritor de origen británico Lawrence Durrell, quien describe a las novelas –en una nota al inicio de Justine– como hermanas y no como sucesoras.

Los acontecimientos en Balthazar no son continuación de aquellos narrados en Justine, ambas novelas son visiones distintas de los mismos sucesos; cabe mencionar que el argumento de las dos novelas es el amor, éste tema es investigado y expuesto por el autor en varias formas, de una manera que no considero para nada cursi, sino realista y muy bien dimensionada, maravillosamente estructurada.

Con las novelas de Virginia Woolf, James Joyce, Herman Hesse y Marcel Proust descubrí otras formas de contar historias –en comparación de aquellas que son narradas en orden cronológico y desde una sola visión–. Por citar un ejemplo, en las novelas de Woolf hay un cambio en la sensación del tiempo, puesto que se narran a partir de la conciencia de los personajes; como en el caso particular de Las olas, la historia acontece a través de las visiones y percepciones de seis protagonistas; esta misma característica la encontramos también en Justine y Balthazar de Durrell, por lo tanto cada novela de El cuarteto de Alejandría es una versión distinta del relato y es precisamente ahí donde reside la originalidad en los relatos de Durrell, las dos novelas completas son visiones distintas sobre un evento; en Justine, Darley narra su romance con Justine a través de la evocación, partiendo de los diarios de ella y de sus recuerdos; en Balthazar se narran esos mismos hechos, pero desde la visión de Balthazar, un testigo de ese romance, tenemos entonces otra cara de la historia y nos enteramos de que Justine nunca quiso a Darley como pensábamos al leer la primer novela.

De los personajes de Durrell, primero conocemos un aspecto que puede ser negado por otro personaje en otra novela, en otra visión; vamos armando su mundo gracias a las diferentes versiones que nos exponen, sobre ellos, los otros y la Alejandría que aprecia cada uno. No hay una verdad absoluta, cada personaje tiene una visión y todos ellos tienen varias caras, conformando así una visión prismática. Tanto en Justine como en Balthazar, está muy presente el cuerpo: los personajes deben su percepción a los sentidos, se relacionan mediante el cuerpo y éste resulta ser el punto de partida sobre la idea de uno mismo, del otro y la existencia en el mundo mediante él. Ambas novelas resultan bellamente complejas, todo un deleite aquella versión prismática, más cercana, más verdadera, los seres humanos tenemos muchas caras.

Les dejo aquí los links para descargar las dos primeras novelas de El Cuarteto de Alejandría, las otras dos no están disponibles en español.

Justine:

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Balthazar:

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From → Cuarto propio

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