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Luz

by en 17/07/2012

Hace unos días me cortaron la luz, es bastante extraño para una persona de estas épocas quedarse sin esta. Cuando era pequeño lo que mas me molestaba de esto era el hecho de no poder ver la televisión, y sé que para muchos así era cuando ocurría, pero ahora, teniendo la mayoría de edad y viviendo en estos tiempos, lo que se sufre es por el bendito internet. El servicio de luz en México, o al menos en el lugar donde vivo destaca de ser como el trapo de ‘Las aventuras del trapo’… “quitan el trapo y no lo ponen”, hicieron el corte justo el día del vencimiento del recibo, ese mismo día realizé el pago pero la luz no regresó. La primera noche decidí entretenerme leyendo un libro a la luz de las velas, empezé a extrañar de inmediato el ruido de mi música, pero continué, me percaté de la mejora en el procesamiento de la información, y tal vez a falta de ver el desorden del cuarto mi cerebro no tuvo de otra mas que dedicar toda su atención al libro; después de un tiempo me dio sueño, no sé que hora era, pero dormí. Al siguiente día temprano todo fluyó con cierta normalidad, te despiertas, desayunas, te bañas, y haces una llamada telefonica… ho esperen, eso también necesita luz, salí a buscar un teléfono de monedas, el día era nublado y el fresco aire parecía tener un efecto renovador en mi, hice la maldita llamada y regresé a casa, pero ahí tampoco había luz, esperando a que llegaran los empleados de la Comisión de Luz agarré un libro y volví a leer durante varias horas hasta que se me entumió el trasero. No recuerdo que hize exactamente ese día, pero la luz no regresó. El tercer día me harté de la falta de ‘conectividad’ y marché camino a la biblioteca de la universidad (donde no estoy matriculado)… dí con las noticias de los acontecimientos mas importantes del momento, y tristemente me enteré de alguna marcha de la que no me enteré por no tener el maldito internet, algunas protestas frente al IFE estatal y algunos desordenes mas… lo que me dejó atonito fue cuando me topé con la nota de que a la jodida companía de refrescos que gana millones le perdonaron la factura de luz por cuatro años… que maldita ironía. En fin tomé un libro y por algunas horas permanecí en algún sillón sentado, sabía que probablemente la luz no llegaría… el día terminó como los demás, sin luz, sin música, sin internet, sin licuadora. Al cuarto día desperté temprano, disfrutando el aire fresco de la mañana, pensando en los libros que me agradaría seguir leyendo, disfrutando la incertidumbre que induce el silencio. Salía rumbo a la biblioteca por la carencia de libros en casa y ví la camioneta de la compañia de luz, un hombre bajó, se acercó al medidor y las lámparas se encendieron, la música podía ser escuchada, el módem del internet parpadeaba y la licuadora giraba, giraba, giraba; Aquella noticia tal vez debió ponerme algo alegre, bienvenido al siglo veintiuno… pero no, extraño las mañanas frescas, las tardes en la biblioteca, el silencio, quemarme con la cera de las velas y disfrutar de la falta de iluminación que ejercita una mente creativa, no… pienso y sigo pensado: funciono mejor sin luz.

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From → Juego de Sombras

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